viernes, 13 de febrero de 2009

BITACORA PERSONAL

CUANDO FRECUENTO PERSONAS, SUELO PREGUNTARME ¿POR QUÉ MOTIVO ACTÚAN FRENTE A SITUACIONES QUE LES ACONTECEN, COMO SI NO SE DIERAN CUENTA DE DE LA FORMA EN LA QUE ACTÚAN?

!ATENCIÓN¡

CREO QUE AY QUE TOMAR CONSCIENCIA DE LO QUE NOS ACONTECE, Y LA CONSCIENCIA QUE TENEMOS CUANDO ELLO OCURRE.

Fabio. Blanco777

viernes, 21 de noviembre de 2008

Evolución Humana

LA EVOLUCIÓN DE LA ESPECIE HUMANA
El sistema Proceso Evolutivo del sistema Especie Humana, como el de otros sistemas, ha sido considerado, hasta ahora, como un proceso del que los seres humanos sólo podemos ser pacientes espectadores. Tal como sucedería con otras especies, en la nuestra tendrían mayores oportunidades de sobrevivir sólo los más capaces de sortear los requerimientos más fuertes del sistema-entorno en donde nos damos, por lo que la competencia, el poder, serían una necesidad. En este contexto, ‘evolución’ sería entendida como una suerte de colador por el que pueden pasar sólo algunos sistemas, ya sea un sistema especie o un sistema miembro de una especie, pero en ningún sentido una instancia positiva de ‘evolucion’ de los mismos.
Pero si mentamos a las especies en la perspectiva de los sistemas complejos, caracterizados por un patrón de ordenamiento no-lineal, veríamos a la evolución como una instancia de armonía y cooperación, en vez de competición. En esta perspectiva, los sistemas (como una especie cualquiera) jamás se pensarían no relacionados con el contexto en el que están. Y, en virtud de esa conexión, aquellos sistemas tendrían la posibilidad de evolucionar en armonía ‘no lineal’ con los contextos en los que se dan.
Bajo la posición epistemológica Mecanicista (posición que da sustento a la manera lineal en la que hemos considerado el estado general de las cosas, y a nuestra especie en dicho contexto), es un sin sentido, y hasta una osadía, postular la evolución de nuestra especie como parte de una evolución mayor. De acuerdo a dicho contexto epistemológico, no sólo hemos surgido en este planeta por una suerte de ‘milagro’ fortuito y fuera de lugar, sino también resultaría que es una suerte que tengamos conciencia de cada uno de nosotros, y una utopía tener conciencia de nuestra Especie como un todo.
Las certezas que sostenemos respecto a las demás especies de seres vivos que habitan nuestro planeta, a nosotros mismos y nuestro lugar en el vasto cosmos y, por ende, la manera en que nos organizamos en el planeta en que vivimos, muestran a las claras la valoración de sólo algunos aspectos de la realidad.
El movimiento de los sistemas, la realidad está constituida, se mueve y se organiza de manera autosimilar (recursivamente). Esto es, cada parte de una cierta totalidad (que es parte de otra totalidad) es siempre similar a dicha totalidad. Piénsese, como vimos, en la forma de un árbol (cada rama es similar a la forma de las ramas más pequeñas que la constituyen, y es similar a la forma de la rama en donde está).
Un copo de nieve, una nube, los principios de la clonación, la organización de los ecosistemas, la costa de Gran Bretaña, una conversación, la relación que se puede establecer entre los seres humanos, los niveles de conciencia, el proceso de la meditación, etc., etc., son también ejemplos de formas Fractales en los sistemas.
1. Atractores.
De acuerdo a esta noción, cada sistema (‘físico’, o no), se mueve hacia ciertos estados de comportamiento que le dan las características primordiales que posee. Hay algunos de esos estados que son comprensibles (como por ejemplo, el estado que da la forma a un círculo), ya que las dimensiones en las que se mueven son muy pocas (en el caso del círculo, dos). Pero, como la mayor parte de los sistemas se mueve en Aleph Uno dimensión (esto es, infinitas elevado a infinitas dimensiones), se dice que tienden hacia estados atractores Extraños, no por ser incomprensibles, sino por ser entendibles en cuanto al movimiento y no en cuanto a la cantidad.
La característica principal de un Atractor Extraño, coincidente con la de Fractal, es que su movimiento tiende a organizarse de manera autosimilar (recursivamente). Piénsese, por ejemplo, en los movimientos (o relaciones) casi invariantes que hacen que se forme el cuerpo de los seres humanos, o un remolino de agua, o una galaxia, un sistema solar, una especie, una sociedad, o una organización social: todos ellos se organizan en virtud de ‘fuerzas que los atraen’ para ser lo que son.
2. Estructuras disipativas.
Como las ‘cosas’ no son sino sistemas inestables de relaciones plegadas sobre sí, entenderlos como Estructuras Disipativas nos da la posibilidad de entender el orden inestable que permite el mantenimiento del Orden en la fluctuación de los sistemas.
En un Estructura Disipativa cambia la estructura (el componente que llamamos ‘físico’), se mantiene el proceso (el sistema que se mueve como totalidad), moviéndose en virtud de un cierto patrón (de una cierta manera). Un Estructura Disipativa es algo que se mantiene siendo ‘el mismo’ (recursivamente hablando), mientras sus componentes cambian continuamente.
Como en los conceptos de Fractal y Atractor Extraño, en la Estructura Disipativa los movimientos que la hacen surgir están determinados por la recursividad. Son ejemplos de Sistemas Disipativos, el cuerpo de un ser humano (ingresa y desecha mucha materia y energía al cuerpo, pero se mantiene siendo ‘el mismo’ en escalas ascendentes y descendentes), un remolino de agua (ya que en él entra mucha agua, sale mucha agua, se mueve de una cierta manera, y, por un ‘tiempo’, se mantiene el remolino como totalidad), una universidad, una ciudad, una especie (como la humana), un cuerpo humano, un ser humano, un Yo, una conciencia, un sistema social, etc., etc.

3. El estado general de las ‘cosas’.
La Realidad, el Universo, el estado general de las ‘cosas’, fluctúa complejamente. Sin importar la escala de atención que utilicemos, el movimiento recursivo es la norma, y no la excepción. En virtud de ello, varios científicos de renombre mundial han propuesto interesantes teoría que nos ayudarían a entender la Realidad y relacionarnos también recursivamente con ella.
4. Nuestro lugar en el cosmos.
Los supuestos de las ciencias actuales, distan mucho de lo que, por lo común, mentamos de la realidad. La realidad propuesta en la actualidad es más profunda, y nuestro papel en ella es fundamental. De acuerdo al nuevo paradigma no lineal, ya no podemos seguir pensando ni organizándonos como si fuésemos como una manzana sobre una mesa. Nuestro lugar en el universo (del que no estamos desconectados), y la manera de organizarnos en él, deben ser repensados, en consideración a todo lo demás: nuestra especie en relación a nuestra razón más vital. Cabe hacer un alto en este punto.
De común, nos hemos considerado como una suerte de sistema aislado en el vasto cosmos en el que estamos. Lo extraño es que, aún cuando somos una parte más de él, nos consideramos algo diferente de todo ‘natural’. Me explico.
Al mirar una colonia de hormigas y sus asombrosas construcciones, nadie estaría dispuesto a decir que ellas (la colonia y sus construcciones) sean algo no natural. Al contrario, sabemos que ellas forman parte de un sistema mayor en el que se dan, y al que aportan con su movimiento.
En cambio, respecto a nuestra Especie y sus construcciones, no pensamos así. Es común escuchar que nuestros edificios, nuestras casas, etc. son algo artificial, algo construido por el hombre. Es decir, pensamos y decimos que lo construido por el hombre (y el hombre mismo) no es natural.
Sin embargo, bajo una visión holista de la realidad, se sigue que cualquier ser vivo, junto a sus construcciones y forma de organización, es parte de la realidad. Y eso incluye a nuestra Especie. Obviamente aceptar una perspectiva como la bosquejada aquí no es inofensivo. Los supuestos a incorporar en nuestra mente son radicales. Y las consecuencias que se siguen de nuestra aceptación de ellos también lo son.
Pero, el sistema proceso evolutivo del sistema Especie Humana, como el de otros sistemas, ha sido considerado, hasta ahora, como un proceso del que sólo podemos ser espectadores. Tal como sucedería con otras especies, tendrían mayores oportunidades de sobrevivir los sistemas más capaces de sortear los requerimientos más fuertes del sistema-entorno en donde se dan, por lo que la competencia sería una necesidad, más que una posibilidad.
En este contexto, ‘evolución’ sería entendida como una suerte de colador por el que pueden pasar sólo algunos sistemas, ya sea un sistema especie o un sistema miembro de una especie, y en ningún sentido una instancia positiva de ‘crecimiento’ de los sistemas, fundamentada en la cooperación.
Pero si mentamos a las especies en la perspectiva de los sistemas complejos, caracterizados por un patrón de ordenamiento no-lineal (esto es, en jerarquía no piramidal), veríamos a la evolución como una instancia de armonía y cooperación, en vez de competición.
En esta perspectiva, los sistemas (como una especie cualquiera) jamás se dan no relacionados con el contexto en el que están.
De la misma forma, los sistemas conscientes de sí (como cada uno de los miembros de nuestra especie), tendrían no sólo la posibilidad de evolucionar, sino, y más fundamental, la obligación de evolucionar, conscientes del contexto en el que se dan junto a los demás.
Obviamente, los sistemas especies (como la Especie Humana), constituidos por sistemas conscientes de sí (como un ser humano), estarían en esta dinámica de evolución.
Así, se seguiría que la evolución de nuestra Especie se enmarca de una evolución Mayor: la del sistema Universal.
Ya que, en el fondo, la Especie Humana, un Ser en particular de ella, un Árbol, un cardumen de cualquier tipo de pez o una Bandada de cualquier tipo de ave que habita en nuestro Planeta, una Colonia de Hormigas, un Vegetal, un conglomerado de Bacterias (incluso un Remolino de agua), una Ameba (también las Ideas que pensamos los humanos – y otras aún más abstractas que no podemos pensar, y que son más abstractas) todos ellos tienen un punto en común.

Simple Complejidad

La Simple Complejidad
O, como comprender lo complejo
Fabio Santibáñez Merino
Fabio346@hotmail.com

Aunque en Chile desde hace muy pocos años hemos venido escuchando sobre el Paradigma de la Complejidad, lo cierto es que en sus principales ideas datan de miles de años. Las preguntas por el desorden que suele interrumpir la regularidad observada en los fenómenos, la necesidad de entender las ‘leyes’ de los sistemas inestables, son algunas de las inquietudes que se desean responder.
Actualmente los aportes de Ilya Prigogine, y su noción de Estructuras Disipativas; David Bohm, con la Teoría del Orden Implicado; Rupert Sheldrake, con la Tesis de la Causación Formativa; Carl Pribram, con su Teoría Holonómica; Edgar Morín, con sus propuestas sobre Pensamiento Complejo, han dado su cuerpo a lo que conocemos como Paradigma Complejo. Pero, ¿Cuáles son los principales supuestos de este nuevo paradigma? ¿Qué representación de la ‘realidad’ se presenta? ¿Hay nuevos conceptos?, ¿teorías? Y de ser así, ¿hay una consideración nueva del lugar del ser humano en dicho contexto? En suma, ¿Qué se plantea en el Paradigma de la Complejidad?
Según se dice, el Paradigma Complejo constituye un intento formal por presentar una comprensión integral de los fenómenos ‘desordenados’, ‘complejos’, inestables, o aleatorios, tales como un sistema de fluidos, una organización social, los estados mentales o de conciencia, etc. El intento surge al querer entender el comportamiento de sistemas que parecen caóticos, inestables, pero que se estructuran con un grado alto de niveles de orden.
En general un sistema complejo puede ser concebido como una aglomeración recursivo-holográfico-dialógica de relaciones en continua fluctuación. No hay situaciones, hechos, ‘cosas’ (como un ‘todo’ o como ‘parte’ de otro ‘todo’), que sean concebidas en tanto estáticas o en un puro nivel, sin ser partes de un flujo mayor.
Inestabilidad
Un sistema complejo se supone que es inestable, en el sentido que, del conjunto de relaciones dinámicas que se dan entre los ‘componentes’ dinámicos que lo constituyen, emergen catastróficamente propiedades nuevas que no están en las ‘partes’ del sistema, ni son el resultado de la sumatoria de dichas partes. Por lo mismo, un sistema complejo presenta un altísimo grado de susceptibilidad a las de condiciones iniciales. Una pequeña variación en las ‘condiciones iniciales’ de un sistema definido, puede producir grandes ‘cambios’ en los sistemas mismos, y en el contexto donde ellos fluctúan.
Imagen de la ‘realidad’
Es importante notar que en la perspectiva compleja se supone una ‘realidad’ en la que no existen objetos, separados unos de otros, como un ladrillo fundamental de la realidad. Según se lee en diferentes autores, los objetos físicos son más bien un aspecto de la realidad macro que decimos ‘observar’, pero no son un aspecto presente en todo nivel (microscópico o cosmológico) de la realidad. De esta manera, considerar complejamente los sistemas complejos, significa considerar que lo primario que se da en la ‘realidad’ (el estado de todo cuanto hay) son relaciones entre relaciones, antes que relaciones entre ‘cosas’ u ‘objetos’. Este implícito se refiere, no solamente al estado físico ‘material’ del universo, sino, y sobre todo, a lo que nosotros definimos como universo no ‘material’ (lo social, lo psicológico, lo cultural, etc.).
Recursivo-dialogico-holonómico.
Todo sistema complejo tiene un patrón de organización. Dicho patrón se puede comprender (en el sentido de prever las tendencias o atractores en virtud de los cuales se estabiliza el sistema), aunque no entender (en el sentido de conocer objetivamente sus leyes).
Se supone que los sistemas fluctúan holográfico-recursivo-dialógicamente.
Recursividad
La Recursividad es un concepto fundamental para el entendimiento de los sistemas complejos. Su característica principal, se describe por las relaciones de autoreferencia e iteración presentes en ella: un sistema recursivo es aquel, cuyas dinámicas, global y local, están referidas repetitivamente al patrón de fluctuación de todo el sistema.
Para entender el concepto, pensemos, primero, en la recursividad presente en la dinámica de los sistemas con termostato. Cuando el calor en el sistema aumenta, el termostato se abre, impidiendo la transmisión de energía, por lo que el sistema (incluyendo al termostato) se enfría. Pero, dado un umbral de enfriamiento, el termostato nuevamente se cierra y deja pasar la energía al sistema. El proceso es iterativo (se repite una y otra vez), y es autoreferente, ya que el sistema entero (incluyendo al termostato, encargado de dejar pasar o no la energía), fluctúa de acuerdo a dicha dinámica. Este es un ejemplo de recursividad simple.
Hay otros ejemplos, donde la recursividad se torna algo más compleja, ya que el proceso recursivo se repite en escalas ascendentes y descendentes en todo el sistema. Pensemos, por ejemplo, en un sistema árbol. En dicho sistema, la dinámica estructural de división de ramas, ramitas y hojas, constituye el sistema entero que se asemeja a cada rama, ramita, y a sus hojas. Es como si el árbol estuviese hecho de miles árboles cada vez más pequeños (ver fig. 1).
Fig. 1. Sistema árbol recursivo.

Un sistema complejo se puede entender como una aglomeración de eventos (‘fenómenos’ en fluctuación) en relación dinámica con:
1) El sistema mismo (el árbol),
2) Sus partes o eventos (sus ramas y hojas),
3) Los sistemas con los que fluctúa (otros árboles, plantas y animales), y
4) El sistema mayor del cual es evento (el ecosistema).
De esta forma, son recursivos en el sentido que los sistemas se relacionan con ellos mismos y sus contextos, en escalas o dimensiones fractales, en virtud de ‘copias’ de sí mismos (su patrón). Según la noción de Fractales, acuñada por Benoit Mandelbrot, y focalizada en el movimiento de los sistemas, la realidad está constituida, se mueve y se organiza de manera autosimilar. Esto es, cada parte de una cierta totalidad (que es parte de otra totalidad) es siempre similar a dicha totalidad. Piénsese, como vimos, en la forma de un árbol (cada rama es similar a la forma de las ramas más pequeñas que la constituyen, y es similar a la forma del árbol del cual es rama). Un copo de nieve, una nube, los principios de la clonación, la organización de los ecosistemas, la costa de Gran Bretaña, una conversación, la dinámica de ordenamiento de la secuencia de nuestros los genes, la relación que se puede establecer entre los seres humanos (la forma en que nos organizamos), los niveles de conciencia, el proceso de la meditación, etc., etc., son también ejemplos de formas Fractales en los sistemas.
Dialógico
De manera similar al planteamiento dialéctico, en Complejidad el aspecto dialógico hace referencia a una realidad dinámica entre-opuestos. Como se observa en el esquema de más abajo, frente al surgimiento de un aspecto A de la ‘realidad’ (Tesis), siempre hay un opuesto B que le acompaña (Antítesis) y con el que se configura una tensión. Es justamente esta tensión entre A y B, la que configura la Síntesis dinámica en tanto una nueva Tesis C.
A su vez, la Síntesis D es el opuesto con la que C está en oposición, y de los que surge la nueva síntesis E.



A diferencia de la propuesta dialéctica, en complejidad los opuestos están en tensión, pero siempre relacionados.
Holonómico
La relación todo-parte en un sistema complejo
Escribir
Así la característica recursivo-holonómico-dialógica hace referencia a la estructura y la dinámica de los sistemas complejos. No se puede, por ejemplo, considerar la recursividad aparte de la holonomía o de la dialogicidad si intentamos comprender un sistema complejo. Las tres unidas en una dinámica constante, son, por así decirlo, las ‘meta leyes’ en virtud de las cuales fluctúan los sistemas.
Bordes, no límites
En un sistema complejo no existe la noción de límites. En este tipo de sistema, los bordes, a diferencia de lo que pasa en un sistema lineal, se pueden mentar en escalas cada vez más pequeñas y en escalas cada vez más grandes. En la figura debe mentarse el sistema como parte de otro sistema mayor, el que a su vez... (ver Fig 2)

Fig. 2: Esquema de la estructura y dinámica de un Sistema complejo.


Autoorganización
Otra de las características de los sistemas complejos es que tienden a organizarse solos. Todos los sistemas complejos tienden a la autoorganización, en virtud de estados atractores.


Propiedades emergentes
A diferencia de lo que podríamos pensar, las propiedades emergentes no se dan de manera lenta, ni se dan en un proceso paulatino. Antes bien, son propiedades que emergen como un ‘salto cuántico’, instantánea o catastróficamente.

Las leyes que gobiernan la ‘conducta’ de los integrantes de una Colonia de Hormigas son incomprensibles, aunque se puede comprender el comportamiento inestable del flujo del sistema como un todo.
Por último, un Sistema Complejo no puede ser concebido sino tendiendo hacia estados atractores, auque a nosotros nos parezca que está estable. Sus fluctuaciones son más bien en tendencias hacia otros estados atractores. La estabilidad, es sólo a cierto plazo.
Un Sistema complejo es un sistema altamente inestable que, no obstante, se mantiene siendo ‘el mismo’ en virtud de los atractores fractales en los que fluctúa. Ejemplos de sistemas complejos altamente inestables son un remolino de agua, una colonia de hormigas, el clima, el ecosistema, un ser vivo, ‘una’ conciencia, un sistema social, etc. En este contexto un sistema complejo es algo así como una Estructura Disipativa que fluctúa en Atractores Extraños de manera Fractal.
Una de las características más notables de los sistemas complejos es que evolucionan. Y evolucionan, en el sentido que sus atractores fluctúan siempre hacia estados de mayores relaciones, mayor complejidad, siempre en ‘mayores dimensiones’ (Prigogine).


NOTAS SUELTAS
Así mismo, la relevancia (o ‘existencia’) de una de esas relaciones, es relativa al contexto y la mirada de ‘mundo’ que se tenga en un cierto momento.
Recursividad: Un sistema es recursivo en el sentido que sus patrones de fluctuación, su estructura y sus procesos, fluctúan en diversas escalas fractales, configurando al sistema como un ‘todo’.
Además me supondré a mí mismo como una estructura disipativa. Como una estructura disipativa es recursiva, dialógica y holonómica, se supone que yo, en tanto una estructura disipativa puedo pensar complejamente (a la Morin)
En este contexto, los sistemas complejos, entendidos como flujos de relaciones, no tienen límites. Sus características distintivas ‘basicas’ (si es que las tienen) lo son sólo en consideración a sus contextos. No hay sistemas complejos acotados persé en la realidad. Los sistemas complejos no son objetos, son relaciones de relaciones, sean físicos o no.

Un sistema complejo es una suerte de aglomeración dinámica e inestable de relaciones, no de objetos. Pero los sistemas complejos mismos fluctúan siempre en un sistema complejo mayor, y junto a otros sistemas complejos bordeados que fluctúan junto a él.
Podríamos decir que un sistema complejo es fractal.
Según plantea el teórico del Caos, David Bohm (premio Nóbel de Física) en su teoría del Orden Implicado, la realidad fluctúa en varios niveles (microscópico, macroscópico y cosmológico), cada uno de los cuales hemos entendido según una visión lineal (Mecanicista). Sin embargo, Bohm plantea que de dichos niveles están estrechamente ligados a nuestra vida, a nuestra existencia, a todo lo que somos y todo lo que hacemos.
Esos niveles son todos físicos, aunque no materiales per sé, en el sentido objetualmente considerado. Para Bohm, los objetos (galaxias, planetas, sociedades, personas, animales, moléculas, átomos, etc.) no son sino relaciones densas, movimiento puro, dinámica de dinámica, relaciones densamente plegadas. No hay, en esta perspectiva, la consideración objetual a ningún nivel, salvo que sea contextual.



Haciendo uso de la noción de holomovimiento acuñada por el neurocientífico Carl Pribram, Bohm supone una realidad holonómica, plegada, con copias de ella misma en cada nivel. Por ello, se supone que la recursividad (fluctuación fractal) es una de las principales ‘formas’ en virtud de la que se puede comprender cómo se mueven o comportan los sistemas. Los sistemas complejamente considerados no pueden suponerse como conjunto de cosas, aisladas, separadas o estáticas, relacionadas linealmente. Antes bien, deben ser considerados en continuo flujo, en estrecha relación, y con la impronta de ser una totalidad a todo nivel: el patrón de fluctuación de cada ‘parte’ emula el patrón de fluctuación de la ‘totalidad’ considerada y viceversa.
Suponer que la realidad se puede mentar como fundamentalmente recursiva, es suponer que en ella no se da en un sólo nivel; es suponer que el flujo de un sistema (su dinámica) está en coherencia con dinámicas mayores, y que ‘posee’ dinámicas que la constituyen.
En esta

Señor Director

Señor Director:

Acabo de llegar a este planeta.

Provengo de un lugar algo lejano a vuestra Galaxia y, por lo mismo, con costumbres muy diferentes a las de su especie.

Creo que por eso, al ver algunas de sus costumbres, he quedado francamente asombrado por los fundamentos que implican y por las consecuencias que se siguen de ellas.

Creo, sin embargo, que, en su contexto, no son muy complicadas de entender, o de justificar (al fin y al cabo ustedes están organizados de esa manera).

Por lo mismo, quisiera me respondiera algunas dudas, ya que para mí, algunas de sus costumbres y algunos aspectos de su organización, han sido muy extraños, y los deseo entender para saber cómo mostrarme ante ustedes.

Me refiero, por ejemplo, a la manera en que ustedes están organizados como especie.

De acuerdo a mi impresión, cada uno de ustedes (sin importar ‘familia’, ‘país’, ‘raza’, ‘condición social’, ‘estatus’, o cualquiera de esas divisiones en virtud de las cuales ustedes se dividen), parece vivir el día a día como si estuviera viviendo entre enemigos. Algo así como que su especie estuviera constituida, per sé, de seres que son enemigos.

Es extraño, pero, tal parece que ustedes no se consideran a sí mismos, a cada humano en particular, como un ecosistema (compuesto de millones de especies), y al que hay que cuidar en beneficio de su especie ‘humana’ y del ecosistema mayor en el que se dan (lo que ustedes llaman ‘Tierra’).

Ningún miembro de su especie, que yo haya visto y escuchado hasta el momento, ha hablado de ustedes mismos como si se sintiera parte de la especie.

Eso es extraño para mí.

Nosotros, los extraterrestres nos postulamos en una relación física tan profunda y fundamental con nuestra especie y con el universo entero, que vivimos tratando de estar en relaciones con las especies que nos conforman como una unidad (lo que ustedes llaman ‘celulas’), con los demás miembros de nuestra especie y la especie en donde vivimos (nuestro ‘planeta’). Obviamente también nos sentimos (nos sabemos) íntimamente ligados a ustedes. Y por eso queremos darnos a conocer.

Pero no entiendo por qué ustedes actúan como si no vieran o vivieran las conexiones físicas que tienen con todo lo que les rodea..

Al escuchar y ver cómo se relacionan entre ustedes, me da la impresión que la especie humana no fuera relevante para ustedes que conforman esa especie.

¿Qué les sucede? ¿Es que ustedes viven separados (en sentido fundamental) de todo lo demás y en todo contexto? O, ¿ustedes están realizando un rito particular que realizan en este (para ustedes) ‘tiempo’, por alguna razón respetablemente determinada?

Y, si no lo es, ¿Por qué no se preocupan de ustedes, de otros chilenos, otros seres humanos que viven en otras partes del planeta, o de las demás especies o, en última instancia, de la especie ‘Tierra’ en su conjunto?

Francamente, no lo entiendo, y lo quisiera entender.

¿Es posible que usted, Señor Director, u otro miembro de su especie, me explique las razones por las que están organizados como lo están?

Gracias.

Un aporte de:

FABIO SANTIBÁÑEZ M.

Prof. Escuela de Psicología

Universidad Diego Portales

En Nada

En Nada
Como te darás cuenta,
Pelao,
al final,
yo estaba equivocado.

Ganó el Álvaro Valero,
el favorito obvio del contexto en el que vivimos.

Ganó.

Y,
concedo,
fue con todas las de la ‘ley’.

En fin.

Tendremos que intentarlo de nuevo,
en el próximo ‘reality’ que se invente,
y votar, otra vez, según nos dicte la Conciencia,
o demande el Cuerpo (según uno esté hot, o NO).

El Universo es así.

Aunque NO me guste.

En NADA.


En fin.

Al fin de cuentas,
todo es como Jugar a los Dados con Dios (aunque a veces él suele hacer trampa).
Un abrazo

Cómo me di cuenta

Nota: Creo que lo primero que debo hacer es conversar con la señorita Silvia Barrios. Ella vivió conmigo el primero de los momentos importantes. Creo que si le pregunto cosas de mí me dará algunas pistas. Ella sabe mis primeros años de conciencia. No es la primera instancia, sin embargo. Creo que es la tercera. En fin. Pero ella es importante.
Antes de la señorita Silvia, conocí a la señorita María Teresa Rojas, mi primera profesora. No se qué me enseñaba, pero sí se que me enamoré de ella. Era tierna en extremo (obviamente eso me parecía a mí, que tenía como ocho años). La señorita María Teresa Tapia se fue de la escuela sólo unos meses luego de haberla conocido. Pero me enamoré. En fin.
Cuando conocí a la señorita Silvia, yo tenía como 9 años. Ella era mi profesora. Me enseñaba cosas de castellano, de matemáticas, de juegos. La señorita Silvia era bonita, tranquilita y muy cariñosa. Siempre escuchaba, siempre sonreía. Aunque era seria. Si ella hablaba serio, había que hacerle caso.
Creo que ella fue la primera en mostrarme que los seres humanos podemos relacionarnos y metarelacionarnos.
Nota: El próximo miércoles iré a la escuela. Bueno, debo tener en cuenta que será el primer intento por buscar en otra mente algunos aspectos inherentes a la mía. Me imagino que son muchos. Ella tiene datos de mí cuando yo era pequeño. Y tiene su impresión.
¿Qué me dirá? ¿Será prudente no hacerle explícito mi cometido? ¿Debo decirle que intento comprender qué aspectos de mi proceso vital me han ayudado a darme cuenta? ¿Sabrá qué es eso? ¿Perderé tiempo en explicarle en qué consiste mi investigación? ¡Qué terrible!


Como te darás cuenta, Machucao, al final, yo estaba equivocado. Ganó el Álvaro Valero, el favorito obvio del contexto en el que vivimos. Ganó. Y, concedo, fue con todas las de la ‘ley’. En fin. Tendremos que intentarlo de nuevo, en el próximo ‘reality’ que se invente, y votar, otra vez, según nos dicte la Conciencia, o demande el Cuerpo (según uno esté hot, o NO). El Universo es así. Aunque NO me guste. En NADA. En fin.

Cuando cada mañana me levanto y me preparo para ir a clases (hago clases en una universidad), suelo tomar un café y sentarme a observar a quienes pasan frente a mi ventana. Estoy largo rato mirando y pensando en quienes pasan. Pasa mucha gente. Caminan sin rostros o sentimientos. Van hacia el Metro. Y siempre pienso que algunas de aquellas personas irán a sus lugares de trabajo, otras a estudiar, y otras simplemente vagaran por las calles de Santiago. Y mientras los observo, pienso en lo que cada uno de ellos hará ese día. Por lo general suelo divagar en lo que harán luego, cuando ya no los ‘vea’, y sean algo así como un recuerdo para mí. Sé que algunos llegarán a sus lugares de trabajo y realizarán lo que se supone realicen en esos lugares, durante todo el día. Otros, conversarán con otras personas (conocidas para ellos, la mayoría de las veces) de situaciones y ‘cosas’ que les incumben en ese, u otros días. O, puede que realicen actos varios (desconocidos para mí) como parte de ciertos ritos. Otros, con certeza, pensarán en lo que hacen los demás, mientras se toman un café antes de irse a clases. Y, muchas veces, cuando veo a los demás pasar frente a mi ventana, me pregunto por lo que cada uno de ellos piensa de ‘esto que nos ha tocado vivir’, y de lo que hacen durante sus ‘vidas’.
Yo siempre pienso en el hecho de tener que ir a clases, o de tener que trabajar, o de tener que hacer siempre ciertas ‘cosas’ como si fueran una ley esencial a nuestro ser chilenos y humanos. Pero no creo (no me hace ‘coherencia’, no entiendo …) que mi ‘vivir diario’ deba simplemente obedecer a las ‘leyes’ sociales que circulan alrededor de mí. No creo que ‘vivir’ consista sólo en eso.
Siempre pensé, porque fue lo que escuché de mi padre (quien siempre trabajó para educar a sus hijos de modo que éstos pudiesen trabajar y desempeñarse honestamente en el mundo laboral), que yo debía estudiar para trabajar honestamente y, así, poder educar a mis hijos (los que, a su vez, podrían trabajar y dar educación a mis nietos), de modo que todo funcionara ‘perfectamente’. Todo un círculo aparentemente ‘normal’.
Pero, a pesar de ‘tener claro eso’, yo me pregunto por la razón de tener que hacer lo que hago día a día. No lo comprendo. ¿Por qué debo hacer lo que hago? No entiendo por qué hago lo que hago, pienso lo que pienso, o siento lo que siento, mientras realizo ‘mis’ ritos.
Y me pregunto, ¿Se preguntarán, quienes pasan frente a mi ventana, lo mismo?

Desde que tengo memoria, he considerado (en varios sentidos, niveles y focos de atención), que, lo que vivo en el día a día, es algo así como una especie de sondeo en el que, de alguna manera, estoy obligado (en el 'buen' sentido) a observar, y (en algún sentido), simplemente a vivir lo que me toca vivir en este megaatractor casi invisible. No sé explicar bien por qué. Creo que, incluso las explicaciones más formales, lógicas y 'necesarias' que yo misma me pudiera dar, de todas las percepciones que tengo de la realidad, (si es que lo son, al fin y al cabo) y de lo que vivo en ella, me resultarían a mí misma nada más que una suerte de ordenamiento ficticio para algo que no resiste, ni siquiera, ese nivel de formulación. Pero las situaciones, muchas veces me son extrañas (como mi opinión respecto a la noción misma de la profundidad de todo cuanto vivimos como seres humanos (¡uf!)y mis opiniones respecto a la vida inteligente en otros 'lugares' del Universo.). Quizás por ello, cada vez que me las tengo que haber con lo que (y con quienes) he de habermelas, siento como si estuviese en un aula estilo metadimensional, aprendiendo algunas (o muchas) lecciones que en algún tiempo más, y en algún otro lugar, me servirán. Pensar eso, francamente me agrada (¿'ayuda'?), aunque no me resuelve la cuestión.
S.S.M.
No hay más remedio que vivir entre los seres humanos, aunque no sepa razón por la que lo deba hacer.
Es posible que al final de todo esto, yo descubra algunas otras claves. Y quizá alguna de ellas me conduzca, por fin, a dimensiones que aún siquiera he soñado. Pero, y creo que es lo más probable, debe faltar algún pequeño trecho. Trecho que, quizá por lo mismo, sea el más escabroso y relevante. Es posible.
Porque me he dado cuenta de algo muy importante: soy parte de una especie viva, consciente e inteligente, pero muy extraña. Lo he pensado y reflexionado mucho, pero aún no logro comprender las razones por las cuales actúa de la manera en que lo hace. Según decimos, somos la especie de los seres humanos, la especie más inteligente, y que más alto grado de evolución ha alcanzado en este planeta. Pero, esa seguridad, no me es coherente con la manera en que vivimos esa Realidad. Suponemos que la manera de pensarnos en la Realidad (entre muchas otras cosas), es una verdad de la Realidad más profunda misma (aunque jamás concedamos que es así). Quizás es por eso que nunca nos preguntamos si está bien vivir el día a día, tal y como lo hemos vivido hasta ahora.
He querido mostrar que la especie humana se ha encontrado en diferentes atractores (relacionalmente hablando) de los que no somos conscientes, y que, por eso mismo consideramos la realidad determinada como si eso fuese un fundamental. Pero la dificultad en mostrar que eso es un error de perspectiva, radica en que, en mi especie, no hemos sido concientes de ello.
¿Habrá alguna manera de mostrar las razones por las cuales debemos repensarnos y repensar la manera en que nos relacionamos con la Realidad? ¿Será posible darnos cuenta de los atractores físicos, mentales, biológicos (relacionales, al fin), en los que estamos y, desde esa consideración, proponer y promover formas en las que nos podamos repensar?"
Creo que es difícil. Pero no sé si también es imposible. El ser conscientes de los atractores en los que una especie está, no es algo fácil de comprender (ni mucho menos de aceptar). Ese es un primer problema.

Viaje a Ralún

Viaje a Ralún

Comenzó a nublarse un poco. Tal parece que el Sur es más lluvioso de lo que me dijo Emma Margarita. Aunque, según veo, la lluvia no es un impedimento para que los lugareños realicen sus tareas. El lugar es bello, pero de una forma distinta a lo que imaginé.
Con la excusa de ir a ver unos amigos en la costa, salí del refugio donde estaba, rumbo a esas famosas termas de Ralún. Supuestamente allí me esperaría Emma. El caminito por el que debo ir (según me dijo) está bordeado por ramas verdes altas, pasto frondoso y tierra húmeda.
Llueve. Llueve a ratos, pero llueve. Según me dijeron los del refugio, los días estaban bonitos (porque para mí son fríos y húmedos), mucho más de lo común. Obviamente están equivocados. Y al parecer, antes que yo llegara, ha llovido muy fuerte.
"No insistas con la pregunta ‘¿Qué más tengo que conocer?’ Córtala con eso.
¿’¿Qué más se puede llegar a conocer?’?
Como si hubiese una especie de niveles o planos que alcanzar...
Al fin, no hay nada.
Nada más, se supone. Al menos que se inventen miradas (Eso, hasta el momento resulta. Las miradas permiten creación y estados mentales y de conciencia, incluso, sobre ’naturales’). Pero, al final, es lo mismo. Siempre lo mismo. Nada que no sea tan fácilmente aceptado por todos los seres ‘serios’ y ‘exitosos’ con los que vivo. Es obvio que pensar en algo más, resulta absurdo e incluso impertinente. Pretenderlo, es, como mínimo, extraño (No lo que supone, sino que se piense como parte de una respuesta plausible, quizá, a una pregunta plausible)."
En fin, ya llegué. Llueve nuevamente.
Escribo. Estoy acostado dentro de la carpa que instalé a un costado del caminito (es tal como me dijo).
Llueve levemente. Escucho a un grupo de personas pasa cerca. Creo son tres. Primero, un señor, joven, dice algo en respuesta a una pregunta de una niña. Luego, una mujer joven dice algo de la carpa en la que estoy. El hombre asintió (a no sé qué) y, luego, sus voces se perdieron.
Escucho el río, y los sonidos secos y pasmosos de... (tengo que salir de la carpa y ver, ya que se mueve mucho y no sé de dónde viene el ruido) de las gotas que golpean la protección térmica (hidráulica en este caso, porque llueve muy fuerte) que posee la carpa autoinstalada (de esas que, una vez fuera del empaque, se abren e instalan solas) que me compré. Son ruidos secos y pegajosos. Unos pequeñitos. Otros grandes como de madera.
***
Debe considerasrse que comencé a tomar Wy(i)skey(i).
ai momentosque parecieran alejarse de una definición clásca de tiempo. Ayer cuandsesupone viajaría hasta este lugar, fue un día specialmente corto. Algo extraño, pero ciertamente corto.
Ya casi ni recuerdo (aunque si) cuando mi hermana me comentó, casi burlándose, que mi hora de viajar a chileo(oé) me tenía intranquilo. No lo había notado.
Quizá sí
Hoy, cuando escribo, vislumbro ayer como si no existiese. Como si sólo fuese un recuerdo. Como sisólocontaseestemomentoenelquevivo.
Se suponía una reflexión de este tipo. El famoso y repetido sentido del ahora. El momento en que vivo estar siendo un ser que hace esas reflexiones. Pero, al final, es lo mismo.
***
El estado de seguridad física (aunque, obviamente conectado con aspectos psicológicos) es de una necesidad básica, primigenia y fundamental para mí. No soporto los lugares desconocidos en este respecto. Prefiero los lugares familiares, aquellos que conozco o me son familiares por el comportamiento del entorno (personas incluidas), en las que me siento como una especie de amo y señor.
Hasta ahora, las Termas de Ralún no me han dado esos sentimientos. Y no es debido a aprehensiones de mi parte. Según lo he podido ver, la mayor parte de quienes están cerca de mí, son veraneantes tal como yo. Pero soy el único que está acampando solo. Los demás, van y vienen en grupos, hacia y desde las posas termales y el camping principal (donde se paga por acampar).
***
Definición de paradigma: Constelación de achievements –conceptos. valores, técnicas, etc.- instaurada por una comunidad científica, y usada por esa comunidad para definir problemas y soluciones legítimas.
***
Llueve. A pesar de los vaticinios de los lugareños, no ha dejado de llover. Lo que a ratos se transforma en una especie de preludio para un día soleado, de pronto se transforma en una suerte de trópico. Pero feo.
El campamento donde estoy (donde no se paga) consta de mi carpa y una fogata que hice en una base hecha por alguien que acampó aquí antes que yo. No hay asientos (obvio). No hay comodidades, salvo pequeños montículos y elevaciones naturales del lugar. El verde inunda casi todo.
Sobre mi carpa hay árboles delgados, largos y frondosos. El suelo es de hojas secas (ahora, mojadas) que reposan en la tierra formada de otras hojas que cayeron antiguamente sobre otras hojas.
La carpa mira hacia el Oeste, hacia un recodo del río, justo hacia la orilla del frente. Ahí están los boteros (los veo) que ayudan (por la módica suma de quinientos pesos ida y vuelta) a cruzar el río a turistas como yo. Una vez cruzando, los turistas debemos caminar aproximadamente doscientos metros para llegar a las pozas de las Termas de Ralún. Mi campamento está instalado justo en medio del trayecto, semi oculto por una frondosa vegetación.
El caminito del que me habló (no más ancho de cincuenta centímetros), está flanqueado de árboles, matorrales y pasto muy largo. Está varias veces cortado por riachuelos de agua, proveniente de las vertientes altas y que, al final, se juntan con las aguas del río.
Todo el lugar (campamentos a ambos lados del río y el río mismo) está bordeado por cerros verdes inmensos. Hoy hay garúa; el efecto es francamente asombroso.
Entre dos cerros que parecen dar paso al río hoy hubo un arcoiris. Detrás, se veía otro cerro bañado por los rayos del sol. Donde yo estaba, llovía.
Acaba de pasar una señora con una niña.
El cielo ha aclarado. Sobre la carpa se oyen goterones espaciados. A veces, el sonido es como de llovizna.
***
Cuando se acampa, toda acción, desde la más básica, como lavarse los dientes, o tomar café, se torna todo un acontecimiento. Como ahora. Justo ahora que escribo quisiera tomar café. Pero, llueve. Los leños están mojados y, aunque los puedo encender, el trabajo (aunque no es agotador) sería tan largo que se transformaría en algo importante por él mismo.
Voy a preparar café.
Ya lo hice. He vuelto, aunque no sin pasar una suerte de odisea frente a la fogata.
Cuando conversábamos de mi viaje, me aconsejó llevar bencina. Según me dijo, no hay otro elemento más eficaz a la hora de encender una fogata en estos lugares tan húmedos. Luego de seguir sus instrucciones y usar bencina para dicho propósito, concluí que era un proceso rápido, intenso, pero fugaz. Los leños no alcanzan la temperatura justa para la ignición cuando la bencina en ellos se consume. Resultado: hay que volver a echar bencina (poca cantidad) a los leños que parecen arder. Se debe repetir el proceso varias veces. Pero ya encontré la solución. Hoy, no hace mucho rato, compré un paquete de velas (segunda taza de café que disfruto), corté un pedazo de vela y lo encendí. La puse en medio de unas ramas y la dejé arder. Las ramas, justo encima de la vela ardieron rápidamente, fruto del prolongado calorcito necesario. Luego, el calor comenzó a derretir el pedazo de vela, y la esperma derretida cubrió los leños donde reposaba. Estos últimos comenzaron a arder tan pronto como el pedazo se vela se derritió, y su llama se esparció por ellos. El fuego se mantuvo mucho más de lo necesario para preparar café.
***
Al final resultó mejor que no estuviera. El lugar no es para carrete. Invita a mirar, escuchar, disfrutar. Esto es perfecto para no hacer nada. Me he pasado horas mirando el paisaje. A lo lejos se ven unas nubes muy blancas. El viento las trae hacia donde estoy. No hay viento. Sólo es brisa que se mueve como a chorros. Como chorros de vapor.
Caen goterones sobre el tejado. Una mujer joven pasa tarareando una canción. Niños. La voz de un señor y una señora. Van hacia el bote.
Los chorros de brisa se mueven como si fuesen humo.
Sucedió algo extraño. De soslayo, vi algo que se movía por el piso de mi carpa. Miré, y vi algo como una araña, con gruesas patas. Se detuvo justo después que la miré. Volví los ojos rápidamente hacia el encendedor, con el propósito de asir algo con qué aplastar a la araña. En ese momento, nuevamente de soslayo, vi que la araña se levantaba y seguía su camino. Tomé el encendedor, miré la araña y esta nuevamente dejó de caminar. Cuando subí el encendedor, la araña se agachó, elevando muy alto sus ‘rodillas’. Parecía muerta.
No deja de caer llovizna. Sobre la carpa caen goterones.
Vista del lugar de camping ‘Termas de Ralún’, dibujado desde dentro de la carpa, mientras anochecía.
Al parecer ni carpa no está muy a la vista de quienes pasan por el caminito. Justo ahora hay un señor y su señora, junto a un niño, cambiándose ropa (poniéndose traje de baño) detrás de mi carpa. Ellos no parecen percatarse de mi campamento.
Alguien, desde lejos, parece gritar mi nombre.
***
Estoy húmedo. Todo dentro de la carpa está húmedo. Es imperioso que mañana salga el sol.
***
Es de noche. Por fin ya no llueve. Todo dentro de la carpa está húmedo. El cielo, mientras se podía ver, estaba sin ninguna nube. A esta hora sólo veo al fondo, como hacia los cerros, algo claro. No veo estrellas. En realidad, no sé si miro hacia el cielo. Al parecer se ha vuelto a nublar. No hace frío.
***
Hoy me bañé en una de las pozas; la más profunda. El agua, aunque caliente, estaba algo fétida. Más parecía agua estancada caliente. De todos modos, como he visto a varias personas estar por largas horas en ellas, no tuve escrúpulos en permanecer un rato. ¿Es así? ¿Se supone que las pozas son fétidas? ¡Qué raro!
La poza donde yo estaba era de aproximadamente un metro y medio de ancho, y dos metros treinta de largo. El fondo estaba cubierto de arena gruesa y piedras pequeñas. La poza estaba rodeada casi por completo de una especie de pared de piedras. Sólo había una pequeña entrada en un costado. Por ahí se bajaba a la poza. Las paredes de la poza eran de piedras pequeñas y grandes, mezcladas con algo así como cemento. Pero parecía natural.
Las otras tres pozas eran mucho más anchas, aunque también menos profundas. El agua era turbia, terrosa. Alrededor del lugar había una serie de rocas y ‘cemento natural’. Todas las rocas del lugar parecían estar pegadas (Pero yo no estaba seguro. Cuando las miré con detención, no sabía si eran naturales o no) como por cemento.
Las pozas están junto al río, pegadas a él. Por el otro lado, las Termas se topan con el cerro, adaptado para las necesidades básicas de los turistas.
***
Justo donde estoy, cae un hilillo de agua cristalina y fresca que desemboca en el río. Es mut fría, y su sabor es muy agradable a paladar.
El lugar cuenta con tres camarines con sendos orificios por todas partes, un baño sin las tablas que protegen la espalda de quien se sienta, y una especie de ramada con algunas tablas haciendo las veces de mesa. No hay asientos, aunque por todas partes hay montículos y rocas especialmente ad-hoc.
***
La parte derecha de la entrada de mi carpa se estaba cayendo. Había algo que no funcionaba. Me costaba demasiado 'alisar' la puerta para unir el cierre. Luego de un rato sin saber qué hacer, me acordé que, por dentro de la capa impermeabilizante, justo sobre la puerta de entrada, colgaban dos tiritas plateadas, sin uso hasta el momento. Decidí unir las tiritas a la estructura externa de la carpa. Y resultó. La carpa está transformada en todo un chiche geométricamente estabilizada. Nada le falta. Si todo está armadito como indican las instrucciones, la carpa queda, ipso facto, armada.
¡Esto es la tecnología!
***
Desperté muy temprano hoy, y, para variar, estaba lloviendo. El problema, en este caso, no era dentro de mi carpa (ya que no estaba para nada mojado), sino que todo alrededor de la carpa era una gran posa.