La Simple Complejidad
O, como comprender lo complejo
Fabio Santibáñez Merino
Fabio346@hotmail.com
Aunque en Chile desde hace muy pocos años hemos venido escuchando sobre el Paradigma de la Complejidad, lo cierto es que en sus principales ideas datan de miles de años. Las preguntas por el desorden que suele interrumpir la regularidad observada en los fenómenos, la necesidad de entender las ‘leyes’ de los sistemas inestables, son algunas de las inquietudes que se desean responder.
Actualmente los aportes de Ilya Prigogine, y su noción de Estructuras Disipativas; David Bohm, con la Teoría del Orden Implicado; Rupert Sheldrake, con la Tesis de la Causación Formativa; Carl Pribram, con su Teoría Holonómica; Edgar Morín, con sus propuestas sobre Pensamiento Complejo, han dado su cuerpo a lo que conocemos como Paradigma Complejo. Pero, ¿Cuáles son los principales supuestos de este nuevo paradigma? ¿Qué representación de la ‘realidad’ se presenta? ¿Hay nuevos conceptos?, ¿teorías? Y de ser así, ¿hay una consideración nueva del lugar del ser humano en dicho contexto? En suma, ¿Qué se plantea en el Paradigma de la Complejidad?
Según se dice, el Paradigma Complejo constituye un intento formal por presentar una comprensión integral de los fenómenos ‘desordenados’, ‘complejos’, inestables, o aleatorios, tales como un sistema de fluidos, una organización social, los estados mentales o de conciencia, etc. El intento surge al querer entender el comportamiento de sistemas que parecen caóticos, inestables, pero que se estructuran con un grado alto de niveles de orden.
En general un sistema complejo puede ser concebido como una aglomeración recursivo-holográfico-dialógica de relaciones en continua fluctuación. No hay situaciones, hechos, ‘cosas’ (como un ‘todo’ o como ‘parte’ de otro ‘todo’), que sean concebidas en tanto estáticas o en un puro nivel, sin ser partes de un flujo mayor.
Inestabilidad
Un sistema complejo se supone que es inestable, en el sentido que, del conjunto de relaciones dinámicas que se dan entre los ‘componentes’ dinámicos que lo constituyen, emergen catastróficamente propiedades nuevas que no están en las ‘partes’ del sistema, ni son el resultado de la sumatoria de dichas partes. Por lo mismo, un sistema complejo presenta un altísimo grado de susceptibilidad a las de condiciones iniciales. Una pequeña variación en las ‘condiciones iniciales’ de un sistema definido, puede producir grandes ‘cambios’ en los sistemas mismos, y en el contexto donde ellos fluctúan.
Imagen de la ‘realidad’
Es importante notar que en la perspectiva compleja se supone una ‘realidad’ en la que no existen objetos, separados unos de otros, como un ladrillo fundamental de la realidad. Según se lee en diferentes autores, los objetos físicos son más bien un aspecto de la realidad macro que decimos ‘observar’, pero no son un aspecto presente en todo nivel (microscópico o cosmológico) de la realidad. De esta manera, considerar complejamente los sistemas complejos, significa considerar que lo primario que se da en la ‘realidad’ (el estado de todo cuanto hay) son relaciones entre relaciones, antes que relaciones entre ‘cosas’ u ‘objetos’. Este implícito se refiere, no solamente al estado físico ‘material’ del universo, sino, y sobre todo, a lo que nosotros definimos como universo no ‘material’ (lo social, lo psicológico, lo cultural, etc.).
Recursivo-dialogico-holonómico.
Todo sistema complejo tiene un patrón de organización. Dicho patrón se puede comprender (en el sentido de prever las tendencias o atractores en virtud de los cuales se estabiliza el sistema), aunque no entender (en el sentido de conocer objetivamente sus leyes).
Se supone que los sistemas fluctúan holográfico-recursivo-dialógicamente.
Recursividad
La Recursividad es un concepto fundamental para el entendimiento de los sistemas complejos. Su característica principal, se describe por las relaciones de autoreferencia e iteración presentes en ella: un sistema recursivo es aquel, cuyas dinámicas, global y local, están referidas repetitivamente al patrón de fluctuación de todo el sistema.
Para entender el concepto, pensemos, primero, en la recursividad presente en la dinámica de los sistemas con termostato. Cuando el calor en el sistema aumenta, el termostato se abre, impidiendo la transmisión de energía, por lo que el sistema (incluyendo al termostato) se enfría. Pero, dado un umbral de enfriamiento, el termostato nuevamente se cierra y deja pasar la energía al sistema. El proceso es iterativo (se repite una y otra vez), y es autoreferente, ya que el sistema entero (incluyendo al termostato, encargado de dejar pasar o no la energía), fluctúa de acuerdo a dicha dinámica. Este es un ejemplo de recursividad simple.
Hay otros ejemplos, donde la recursividad se torna algo más compleja, ya que el proceso recursivo se repite en escalas ascendentes y descendentes en todo el sistema. Pensemos, por ejemplo, en un sistema árbol. En dicho sistema, la dinámica estructural de división de ramas, ramitas y hojas, constituye el sistema entero que se asemeja a cada rama, ramita, y a sus hojas. Es como si el árbol estuviese hecho de miles árboles cada vez más pequeños (ver fig. 1).
Fig. 1. Sistema árbol recursivo.
Un sistema complejo se puede entender como una aglomeración de eventos (‘fenómenos’ en fluctuación) en relación dinámica con:
1) El sistema mismo (el árbol),
2) Sus partes o eventos (sus ramas y hojas),
3) Los sistemas con los que fluctúa (otros árboles, plantas y animales), y
4) El sistema mayor del cual es evento (el ecosistema).
De esta forma, son recursivos en el sentido que los sistemas se relacionan con ellos mismos y sus contextos, en escalas o dimensiones fractales, en virtud de ‘copias’ de sí mismos (su patrón). Según la noción de Fractales, acuñada por Benoit Mandelbrot, y focalizada en el movimiento de los sistemas, la realidad está constituida, se mueve y se organiza de manera autosimilar. Esto es, cada parte de una cierta totalidad (que es parte de otra totalidad) es siempre similar a dicha totalidad. Piénsese, como vimos, en la forma de un árbol (cada rama es similar a la forma de las ramas más pequeñas que la constituyen, y es similar a la forma del árbol del cual es rama). Un copo de nieve, una nube, los principios de la clonación, la organización de los ecosistemas, la costa de Gran Bretaña, una conversación, la dinámica de ordenamiento de la secuencia de nuestros los genes, la relación que se puede establecer entre los seres humanos (la forma en que nos organizamos), los niveles de conciencia, el proceso de la meditación, etc., etc., son también ejemplos de formas Fractales en los sistemas.
Dialógico
De manera similar al planteamiento dialéctico, en Complejidad el aspecto dialógico hace referencia a una realidad dinámica entre-opuestos. Como se observa en el esquema de más abajo, frente al surgimiento de un aspecto A de la ‘realidad’ (Tesis), siempre hay un opuesto B que le acompaña (Antítesis) y con el que se configura una tensión. Es justamente esta tensión entre A y B, la que configura la Síntesis dinámica en tanto una nueva Tesis C.
A su vez, la Síntesis D es el opuesto con la que C está en oposición, y de los que surge la nueva síntesis E.
A diferencia de la propuesta dialéctica, en complejidad los opuestos están en tensión, pero siempre relacionados.
Holonómico
La relación todo-parte en un sistema complejo
Escribir
Así la característica recursivo-holonómico-dialógica hace referencia a la estructura y la dinámica de los sistemas complejos. No se puede, por ejemplo, considerar la recursividad aparte de la holonomía o de la dialogicidad si intentamos comprender un sistema complejo. Las tres unidas en una dinámica constante, son, por así decirlo, las ‘meta leyes’ en virtud de las cuales fluctúan los sistemas.
Bordes, no límites
En un sistema complejo no existe la noción de límites. En este tipo de sistema, los bordes, a diferencia de lo que pasa en un sistema lineal, se pueden mentar en escalas cada vez más pequeñas y en escalas cada vez más grandes. En la figura debe mentarse el sistema como parte de otro sistema mayor, el que a su vez... (ver Fig 2)
Fig. 2: Esquema de la estructura y dinámica de un Sistema complejo.
Autoorganización
Otra de las características de los sistemas complejos es que tienden a organizarse solos. Todos los sistemas complejos tienden a la autoorganización, en virtud de estados atractores.
Propiedades emergentes
A diferencia de lo que podríamos pensar, las propiedades emergentes no se dan de manera lenta, ni se dan en un proceso paulatino. Antes bien, son propiedades que emergen como un ‘salto cuántico’, instantánea o catastróficamente.
Las leyes que gobiernan la ‘conducta’ de los integrantes de una Colonia de Hormigas son incomprensibles, aunque se puede comprender el comportamiento inestable del flujo del sistema como un todo.
Por último, un Sistema Complejo no puede ser concebido sino tendiendo hacia estados atractores, auque a nosotros nos parezca que está estable. Sus fluctuaciones son más bien en tendencias hacia otros estados atractores. La estabilidad, es sólo a cierto plazo.
Un Sistema complejo es un sistema altamente inestable que, no obstante, se mantiene siendo ‘el mismo’ en virtud de los atractores fractales en los que fluctúa. Ejemplos de sistemas complejos altamente inestables son un remolino de agua, una colonia de hormigas, el clima, el ecosistema, un ser vivo, ‘una’ conciencia, un sistema social, etc. En este contexto un sistema complejo es algo así como una Estructura Disipativa que fluctúa en Atractores Extraños de manera Fractal.
Una de las características más notables de los sistemas complejos es que evolucionan. Y evolucionan, en el sentido que sus atractores fluctúan siempre hacia estados de mayores relaciones, mayor complejidad, siempre en ‘mayores dimensiones’ (Prigogine).
NOTAS SUELTAS
Así mismo, la relevancia (o ‘existencia’) de una de esas relaciones, es relativa al contexto y la mirada de ‘mundo’ que se tenga en un cierto momento.
Recursividad: Un sistema es recursivo en el sentido que sus patrones de fluctuación, su estructura y sus procesos, fluctúan en diversas escalas fractales, configurando al sistema como un ‘todo’.
Además me supondré a mí mismo como una estructura disipativa. Como una estructura disipativa es recursiva, dialógica y holonómica, se supone que yo, en tanto una estructura disipativa puedo pensar complejamente (a la Morin)
En este contexto, los sistemas complejos, entendidos como flujos de relaciones, no tienen límites. Sus características distintivas ‘basicas’ (si es que las tienen) lo son sólo en consideración a sus contextos. No hay sistemas complejos acotados persé en la realidad. Los sistemas complejos no son objetos, son relaciones de relaciones, sean físicos o no.
Un sistema complejo es una suerte de aglomeración dinámica e inestable de relaciones, no de objetos. Pero los sistemas complejos mismos fluctúan siempre en un sistema complejo mayor, y junto a otros sistemas complejos bordeados que fluctúan junto a él.
Podríamos decir que un sistema complejo es fractal.
Según plantea el teórico del Caos, David Bohm (premio Nóbel de Física) en su teoría del Orden Implicado, la realidad fluctúa en varios niveles (microscópico, macroscópico y cosmológico), cada uno de los cuales hemos entendido según una visión lineal (Mecanicista). Sin embargo, Bohm plantea que de dichos niveles están estrechamente ligados a nuestra vida, a nuestra existencia, a todo lo que somos y todo lo que hacemos.
Esos niveles son todos físicos, aunque no materiales per sé, en el sentido objetualmente considerado. Para Bohm, los objetos (galaxias, planetas, sociedades, personas, animales, moléculas, átomos, etc.) no son sino relaciones densas, movimiento puro, dinámica de dinámica, relaciones densamente plegadas. No hay, en esta perspectiva, la consideración objetual a ningún nivel, salvo que sea contextual.
Haciendo uso de la noción de holomovimiento acuñada por el neurocientífico Carl Pribram, Bohm supone una realidad holonómica, plegada, con copias de ella misma en cada nivel. Por ello, se supone que la recursividad (fluctuación fractal) es una de las principales ‘formas’ en virtud de la que se puede comprender cómo se mueven o comportan los sistemas. Los sistemas complejamente considerados no pueden suponerse como conjunto de cosas, aisladas, separadas o estáticas, relacionadas linealmente. Antes bien, deben ser considerados en continuo flujo, en estrecha relación, y con la impronta de ser una totalidad a todo nivel: el patrón de fluctuación de cada ‘parte’ emula el patrón de fluctuación de la ‘totalidad’ considerada y viceversa.
Suponer que la realidad se puede mentar como fundamentalmente recursiva, es suponer que en ella no se da en un sólo nivel; es suponer que el flujo de un sistema (su dinámica) está en coherencia con dinámicas mayores, y que ‘posee’ dinámicas que la constituyen.
En esta
viernes, 21 de noviembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario